15/9/17

Desconectando las máquinas de niebla XLIII (El “rescate bancario”)




Aunque a D. Eduardo Garzón le tengo por persona bastante competente (sobre todo teniendo en cuenta que tiene 28 años), lo cierto es que, en general, no suele explicarse demasiado bien. Sobre todo para los que -como un servidor- somos algo cortos de entendederas.
Y, además, suele ocurrir que sus razonamientos y textos pecan, a mi juicio, de un cierto tecnicismo que desanima su lectura.
Sin embargo en esta ocasión podríamos decir aquello de “París bien vale una misa”

El texto es, en esta ocasión, escueto, claro, relativamente breve y, sobre todo, muy, muy instructivo.
Si alguien no está demasiado ocupado con el WhatsApp, el “zurriburri” catalán, o la entrepierna de un famoso y tiene ocasión, le animo a “perder” cinco minutos abriendo ese enlace:
 “La gran estafa del rescate a la banca(Eduardo Garzón Espinosa, La Marea.com, 15-IX-2017)
Mi devoción por ese artículo, deriva de que se trata de una nítida muestra de las “máquinas de niebla” que se activan mediante la “perversión del lenguaje” que tanto me sublevan.
Y, sobre todo, viene a explicitar cuatro cuestiones que un servidor viene rumiando desde aquel luctuoso 3 de febrero de 2012 en el que, el mismo caradura que hoy nos gobierna, nos anunció que España “no había sido rescatada”.
Y vino a decirnos que poco menos que le había hecho al BCE el favor de aceptarle 100.000 millones de Euros para dejárselos a los bancos que estaban pasando por un mal momento y lo devolverían con intereses.
Para abreviar, y porque estoy convencido de que todos estamos hartos de “abrir enlaces”, enumero sucintamente esas cuatro cuestiones por orden de Importancia (según mi criterio)
1      No se rescató a los bancos sino a sus dueños y grandes depositarios (los que para forrarse habían creado el agujero)
2      No era un problema de “las cajas” (los bancos estaban en las mismas condiciones: Pero a ellos no se les exigió sanearse con la misma “cura de burro” que a las cajas)
3      El importe del dinero facilitado no son 54.353 millones sino 251.563, si contamos los avales públicos que pueden llegar a perderse, o hasta 1 Billón (1.000.000 de millones) si contabilizamos el dinero que el Sr. Draghi les presta “a coste cero” para que ellos se lo presten al Estado y a las empresas (con intereses).
4      El Estado ha empleado toda esta fortuna saneando los bancos para, a continuación, malvenderlos al capital privado. (en lugar de quedarse con ellos y recibir una gran parte de los más de 12.000 millones (anuales) de beneficios que se reparten los mismos sujetos que jodieron la vida a muchos ciudadanos endeudándolos irresponsablemente.
En mi opinión vale la pena “enterarse” por si aún somos capaces de salvar a Bankia.
Esta entidad está hoy fusionada con BMN (Banco Mare Nostrum) y, en estos momentos, es la 4ª por tamaño de todo el país.
Y además de ser una entidad bastante saneada (lleva casi 30.000 millones de dinero público en sus tripas), es propiedad del Estado en un 65% (El resto ya se malvendió).
Estoy convencido que si esto se divulgara y se creara una gran corriente de opinión que forzara el debate en el Congreso, tal vez tendríamos la posibilidad de no perder todo el dinero.
Y además el Estado podría crear una potente Banca Pública sin gastar un Euro adicional a lo ya malbaratado.
Saludos.

11/9/17

Desconectando las máquinas de niebla XLII (44º aniversario del Pinochetazo)




Quizá alguien se extrañe de este título tan ecléctico que mezcla el recuerdo de un episodio tan trágico (para los chilenos en especial y para la democracia en general) como fue el sangriento golpe de estado perpetrado por los militares chilenos (con la ayuda de los EEUU) el 11 de septiembre de 1973 con la no menos grave, aunque más inadvertida, campaña de “distracción” a la que, sistemáticamente, viene siendo sometida la sociedad actual.
Pero, por un lado y aunque sea a hora tardía (escribo esto a las 22:40 hora española), no quiero dejar pasar el día sin recordar aquella ignominia nunca resarcida, ni al pueblo chileno, ni mucho menos a las víctimas directas.
Y tampoco olvido, aunque se trate de un asunto distinto, a quienes murieron 28 años después en la destrucción de las torres gemelas de Nueva York.
La diferencia estriba en que en el primer caso se trató de “Terrorismo de Estado” programado y ejecutado por quienes se arrogan la función de representantes del pueblo y defensores de los derechos y las libertades de los ciudadanos, y el segundo fue obra de unos fanáticos descerebrados que, por otra parte, habían sido armados y entrenados por el país contra el que atentaron.
Pienso que la diferencia está clara.
Y por otro, me sorprendo al comprobar cómo, entretenidos en estupideces y bagatelas tales como el zurriburri del referéndum catalán, o el “periodismo de desastres” de los huracanes del Caribe, nos escamotean cosillas tales como:
40.000.000.000 € perdidos “a escote” (tocamos a 888,89 Euros por cabeza incluidos niños, ancianos y monjas de clausura) que malbarató nuestro actual gobierno mientras, ahuecando la voz, nos aseguró que aquel dinero prestado a los bancos irresponsables para tapar su quiebra no nos iba a costar “nada”.
La “oportuna” muerte de D. Tomás Villanueva el mismo día en que el juzgado le remite el listado de 83 cuentas corrientes que le va a investigar en el asunto de la “Trama eólica” Fallecimiento que evitará sin duda que pueda salpicar a algunos personajes (de momento) intocables.  
El inicio de un nuevo juicio a D. Jaume Matas ciudadano y político “ejemplar y libre de toda sospecha” para el Partido Popular, hasta que empezó a ser “ese señor del que usted me habla”. (amén de otra docena de asuntos sucios del partido del gobierno)
El fiasco de la espectacular creación de empleo “mejores que los que había” que, a la postre, no resisten ni el estornudo del fin del mes de agosto y resultan ser menguantes, en cantidad, en calidad y en salarios.
Y no sigo porque la lista sería demasiado larga.
El asunto es que la mayoría del personal andamos mirando al dedo de referéndum y los huracanes mientras continúan saqueando nuestro país, jodiendo nuestras vidas y robándoles el futuro a nuestros hijos.
Pienso que debiéramos pararnos “a pensar” (es gratis y no contamina)
Saludos.

21/8/17

La banalización y la afición a la carroña (Atentado de las Ramblas)





La imagen no necesita mayores explicaciones; Aunque quizá debiera hacernos reflexionar sobre el oxígeno que nuestro comportamiento y afición por el morbo les proporciona a esos “bichos” que se alimentan y engordan gracias a nuestra predisposición a consumir sin pestañear (ni alzar nuestra voz “en contra”) la carroña informativa que estos cagatintas, disfrazados de periodistas, algunos políticos mamporreros y bastantes idiotas, defecan cada vez que ocurre algún asesinato indiscriminado contado con el "altavoz" de muchos (demasiados, a mi juicio) ciudadanos acríticos y supuestamente bienintencionados.




El siguiente enlace hace referencia a la progresiva banalización que va rodeando sistemáticamente toda la información relativa a estos actos.
¿A quien aplaudimos en los entierros? (Juan Herrera, Infolibre, 21-VIII-17)
Y (añado por mi cuenta) cómo, al final, lo que -de verdad se pretende transmitirnos, es la idea de que, pese al desbarajuste provocado por unos asesinos más o menos descerebrados, el sistema “funciona correctamente” y todo vuelve rápidamente a la “normalidad”
Entendiendo por “normalidad” el dejar que media humanidad pase hambre, que los países “desarrollados” (y supuestamente más civilizados) destripen países enteros con el pretexto de “llevarles la democracia” (y la intención de robarles su, recursos) y también, que condenemos a morir en el mediterráneo, o en los desiertos (de África, o México) a quienes quieren escapar de cualquiera de esas tres plagas (provocadas por nosotros).
Y, finalmente, entra también “dentro de la más estricta normalidad” el provocar y alimentar guerras civiles en los países en los que meter los tanques y los aviones resulta demasiado escandaloso, pero cuyos gobernantes no cumplen con la obligación de colaborar lo suficiente con “el sistema” (financiero y de reparto de riqueza).
Saludos.