25/1/17

"Parece que va a llover'' (No se rían)




Soy plenamente consciente de que (por enésima vez) la cruda realidad convertirá mis vaticinios en papel mojado (creo que hasta la fecha no he atinado ni siquiera cuando vaticiné que iba a equivocarme) y seré nuevamente el hazmerreír de amigos y allegados.
Pero, como tengo las espaldas bastante anchas y robustas (ventajas de la “joroba” que porteo), no voy a privarme de aventurar, una vez más, mi intuición de que pese  a “la que está cayendo”, Trump, Putin, Erdogán, Le Pen, Wilders, Hofer, Petry, Hollande, May, Tajani, Mariano y otra larga serie de fanáticos, o meros gaznápiros (pero depredadores todos), estamos en puertas de un cambio “atmosférico”.
Las últimas semanas estoy teniendo la misma sensación de cuando, tras un periodo de extrema sequía y frío desagradable, empiezo a notar que las aletas de la nariz se me vuelven más flexibles barruntando la lluvia que nos traerán las nubes que oscurecen el horizonte.
Lo digo porque, pese al desolador panorama que nos encontramos cada mañana al abrir los ojos (y los oídos), aprecio un rumor de fondo que quiero creer es el de nuestro hartazgo combinado con el absoluto descredito de quienes nos gobiernan y “mal-administran” el mundo.
Desgraciadamente, si finalmente las cosas empiezan a cambiar, será demasiado tarde para muchos a quienes la “realidad” ya les habrá jodido (a veces irremediablemente) la existencia.
Pero en todo caso pienso que debemos aprestarnos a no dejarnos embaucar y, ya que no tenemos fuerzas (ni fe en nosotros mismos) para parar los pies a la barbarie, burricie, codicia e injusticia que nos infligen, que seamos capaces, al menos, de esquivar (en lo que buenamente podamos) al “sistema” haciendo exactamente lo contrario de lo que nos propone y espera de nosotros.
La foto que encabeza este texto es para mí un claro ejemplo de cómo “los pequeños” (en este caso Greenpeace) le pueden tocar (siquiera sea levemente) las narices a los poderosos.
No olvidemos que en Francia, dentro de poco, tendremos ocasión de ver si nuestros vecinos han aprendido algo del cuento de aquel príncipe socialdemócrata que nos salió rana.
Y tampoco que, a Portugal, pese a que lo gobierna una alianza de masones, bolcheviques y populistas de la peor especie, no parece que le esté yendo peor que cuando gobernaba la Troika.

Y que aquí (en casa) habrá “reunión de pastores” en varios partidos y estamos a tiempo de que no en todas ellas la cosa acabe en “oveja muerta”.

Y para apoyar mi “milonga del ingenuo” aporto un par de artículos (de hoy mismo) que, de algún modo, entiendo, avalan mi espejismo.
Como puede apreciarse, uno está sacado de un periódico “de derechas” que todavía (aunque cada vez menos), entre sus publirreportajes políticos, publica a gente independiente. 
Y el otro de un “periodicucho” digital que seguramente vende poco, pero que, junto con otros pioneros, está empezando a convertir el secarral informativo de los grandes medios en un pequeño oasis de independencia y honestidad profesional de cuyas fuentes podemos beber sin temor a intoxicarnos.
Saludos. 
(Y disculpen mi optimismo).

(En cuanto llegue a casa me tomaré “la pastilla”)